Son muchas las veces que me hago esa pregunta.
¿Quien soy realmente?
Generalmente me identifico con otras personas. Soy la hija de mi mamá, la princesa de mi papá, la hermana perfecta. Soy la amiga de todos, la alumna de tantos profesores. Pero nunca me pregunte quién era para mi. Nunca me puse a pensar que por mi misma soy alguien, para y por mi también existo.
Fue en un viaje que comencé replantearme quien era en realidad. Y tuve que aceptar que no existe una respuesta.
Uno es quien quiere ser. Uno es lo que permite que los otros vean.
Los ojos no son ajenos a los sentimientos, y si uno quiere ver, las observaciones son precisas, porque eso es lo que uno quiere pensar.
Fue en ese mismo viaje en el que me propuse mirar sin sentir. Mirar a traves de una camara que solo capta esos paisajes preciosos, esos momentos oportunos, esos recuerdos tan mágicos. Mirar a través de esa lente que solo te deja observar. Los sentimientos solo aparecen cuando miras esas fotos, cuando entendes que atras de esos ojos hay personas sintiendo, que esas hojas tambien fueron testigos de una larga primavera, y esas calles fueron pisadas por gente que vive el dia a dia.
El viaje me permitio observar, pero nunca pude dejar de sentir.
Tal vez esa soy yo. Esa hoja en primavera que siente todos los aromas, crece al rededor de mil colores y se rodea de preciosos petalos. Esa hoja que se cae en otoño, sin fuerzas para sostenerse, y es pisoteada una y otra vez. Esa misma hoja que en verano y en invierno es invisible.
Tal vez, solo eso soy yo.
Tal vez, solo eso quiero ser yo.
Tal vez, solo eso puedo ser yo.
domingo, 2 de enero de 2011
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